El nuevo fiscal General del Estado interino, José Urioste, anunció una intervención de fondo en la estructura del Ministerio Público durante sus primeros 90 días de gestión, con cambios en las fiscalías departamentales, auditorías y revisión de procesos en los que considera que pudo existir injusticia.
Urioste adelantó que en las próximas horas podrían definirse nuevos fiscales departamentales, bajo criterios de idoneidad, capacitación y ausencia de antecedentes vinculados a delitos como narcotráfico o extorsión. También advirtió que quienes ocupan cargos deberán ponerlos a disposición de la nueva autoridad y cuestionó los cobros ilegales y presuntos actos de extorsión dentro de la institución.
El presidente Rodrigo Paz respaldó el inicio de esta etapa y planteó como principales desafíos recuperar la institucionalidad, la credibilidad y la independencia de la Fiscalía, además de avanzar hacia una reforma profunda. Desde el ámbito político también surgieron pedidos para que Urioste impulse investigaciones pendientes y demuestre que su gestión estará alejada de intereses partidarios o particulares.