Un tornado acompañado de una intensa granizada golpeó la ciudad de Cremona, al norte de Italia, dejando decenas de personas heridas y graves daños materiales.
El fenómeno provocó destrozos en el casco urbano, afectando viviendas, carreteras y alrededor de 10.000 vehículos. Además, diez iglesias resultaron dañadas, incluida la catedral principal, donde una aguja de una de sus torres cayó debido a la fuerza del temporal.
Los equipos de emergencia atendieron más de 500 llamados en pocas horas y realizaron evacuaciones de familias afectadas por la caída de techos y escombros. Autoridades locales estiman que los daños alcanzarán varios millones de euros.
La protección civil italiana informó que no existieron alertas previas debido a la poca frecuencia de estos fenómenos en el país. El episodio ocurrió mientras Italia atraviesa una nueva ola de calor durante el verano europeo.