Los gobiernos de Bolivia y Brasil iniciaron este jueves el despliegue del plan binacional denominado "Frontera Segura", en una respuesta directa al avance de las organizaciones criminales. Esta estrategia operativa de alta intensidad prioriza la región amazónica y las zonas limítrofes más vulnerables al tráfico ilícito de sustancias controladas.
La iniciativa, impulsada por los gobiernos de ambos países, busca frenar el avance de organizaciones delictivas.
"Vamos a obtener mucha información con relación a estas organizaciones criminales que están pretendiendo ingresar a nuestro país", afirmó el General Mirko Sokol, Comandante de la Policía Boliviana.
El plan no se limita al control policial; contempla una inversión de 204 millones de dólares en proyectos de infraestructura, electrificación y conectividad para mejorar las condiciones de vida en la región.
"Estamos hablando de una inversión muy importante que supera los 200 millones. Si no me equivoco, son 204 millones de dólares que va a permitir resolver ese problema muy de larga data", aseveró José Luis Gálvez, Vocero Presidencial.
El Gobierno proyecta que este modelo de intervención en Beni sirva como referencia para fortalecer la presencia estatal en otras regiones limítrofes del país.