El presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella, rechazó de plano el ingreso de personal internacional de rescate para atender la devastadora emergencia generada por el terremoto de magnitud 7,4, optando por limitar la ayuda exterior exclusivamente a la recepción de insumos, suministros médicos y alimentos para las familias damnificadas.
La decisión del nuevo mandatario se da en un contexto de evidente confusión administrativa donde los ofrecimientos de asistencia global se han estancado por la falta de canales oficiales claros. Ante este panorama de desorden en la gestión gubernamental, el embajador de China en Bogotá, Zhu Jingyang, manifestó su profunda preocupación a través de las redes sociales, exigiendo celeridad a la administración central.
"Esperamos que el gobierno colombiano dé a conocer de inmediato el nombre del funcionario y su enlace oficial para coordinar la asistencia internacional, a favor de los damnificados del terremoto. Ayudennos a transmitir este mensaje, por favor, ¡es urgente!", reclamó públicamente el diplomático asiático.
Poco después, la postura oficial fue ratificada por el presidente de El Salvador, Nayib Bukele, un aliado ideológico con el que Bogotá mantiene estrecha sintonía política, quien confirmó que el Ejecutivo colombiano descartó brigadas de auxilio externas.
"El Gobierno de Colombia ha solicitado ayuda humanitaria únicamente en forma de insumos para atender a las familias afectadas por el terremoto", escribió Bukele en sus plataformas digitales, detallando que las autoridades locales argumentaron que sus propios equipos de primera respuesta ya se encuentran operando en las zonas críticas, por lo que "en este momento, no requieren apoyo de personal".
Como resultado de estas directrices restrictivas, un importante bloque de propuestas de ayuda especializada provenientes de diversos gobiernos y organismos multilaterales permanece en el limbo diplomático.
Mientras tanto, el país andino intenta desplegar sus propios recursos materiales para enfrentar la tragedia estructural que golpea a múltiples regiones, dejando a la expectativa a los rescatistas extranjeros que esperaban sumarse a las labores de búsqueda bajo los escombros.