El ejecutivo de la Central Obrera Boliviana (COB), Mario Argollo, volvió a pronunciarse públicamente a través de un mensaje difundido desde la clandestinidad, en un contexto marcado por una orden de aprehensión en su contra y una creciente conflictividad social en el país.
En su declaración, el dirigente aseguró que continúa activo junto a las bases y rechazó las versiones que lo sitúan fuera del país o alejado de las movilizaciones. Insistió en que su ausencia pública responde a una supuesta persecución política dirigida contra la dirigencia sindical, la cual según afirmó busca debilitar la organización y frenar las protestas.
Argollo también cuestionó duramente la actuación del Gobierno, señalando que sus recientes intervenciones no han ofrecido soluciones concretas a la crisis, sino que han intensificado la confrontación. Criticó particularmente la narrativa oficial que, a su juicio, estigmatiza a los dirigentes al calificarlos como responsables de los conflictos.
En medio de este escenario, el líder sindical sostuvo que no existe una verdadera voluntad de diálogo y denunció que varios representantes del sector han sido objeto de presiones, amenazas y acciones legales. Pese a ello, reafirmó que la COB mantendrá su postura de movilización y resistencia frente a lo que considera una falta de respuestas estructurales a las demandas sociales.