La Asociación de Corresponsales de la Prensa Internacional (ACPI) emitió un comunicado oficial para condenar enérgicamente los ataques físicos y el hostigamiento sufridos por un corresponsal extranjero y un equipo de televisión nacional el pasado miércoles 13 de mayo en El Alto. Los trabajadores de la prensa fueron agredidos con piedras, hondas y cables por sectores campesinos mientras cubrían las movilizaciones que exigen la renuncia del presidente Rodrigo Paz.
Los hechos se desencadenaron cuando los periodistas intentaban recoger declaraciones de los dirigentes tras la llegada de una marcha de habitantes de zonas rurales. Según el informe de la ACPI, el nivel de intolerancia escaló rápidamente: los reporteros fueron insultados y expulsados de la zona bajo una lluvia de piedras, llegando incluso a registrarse golpes directos con cables contra uno de los corresponsales.
Este clima de violencia contra los medios no es un hecho aislado. El martes 12 de mayo, un camarógrafo de la red Unitel también fue agredido físicamente en la misma ciudad por una dirigente campesina. Ante esta situación, la ACPI rechazó las acusaciones de "prensa vendida" y la estigmatización del trabajo informativo, subrayando que su labor es estrictamente profesional y busca ofrecer información equilibrada a la población.
El conflicto social en la región se mantiene crítico, con organizaciones sociales protagonizando bloqueos de carreteras y vías de acceso a La Paz. Hasta la fecha, las protestas y el cierre de rutas ya se han cobrado la vida de una turista y una mujer, agravando la tensión política y económica que atraviesa el país.