El Gobierno determinó otorgar una jornada de descanso con goce íntegro de haberes este lunes 30 de marzo a las trabajadoras y trabajadores del hogar, en el marco de su día nacional. La disposición, de cumplimiento obligatorio en todo el país, busca reconocer una labor esencial que durante años ha permanecido invisibilizada dentro de la economía del cuidado.
Más allá del carácter conmemorativo, la medida vuelve a poner en evidencia la realidad de un sector marcado por la informalidad, la inestabilidad laboral y la falta de acceso pleno a derechos básicos. En Bolivia, esta actividad está profundamente feminizada, con miles de mujeres que sostienen hogares ajenos mientras enfrentan ingresos bajos y, en muchos casos, por debajo del salario mínimo.
Aunque el descanso remunerado representa un gesto institucional de reconocimiento, voces del sector advierten que el desafío va más allá de una fecha simbólica. Exigen controles efectivos, contratos formales y garantías reales de seguridad social, en un contexto donde la dignificación del trabajo del hogar sigue siendo una tarea pendiente.