El país se encamina a una nueva jornada electoral. El Tribunal Supremo Electoral (TSE) prepara la convocatoria para la segunda vuelta en seis departamentos, donde ningún candidato logró asegurar la victoria en primera instancia. La cita con las urnas será el domingo 19 de abril, según reportó Unitel.
Los resultados oficiales muestran un mapa político fragmentado: en Santa Cruz, La Paz, Chuquisaca, Oruro, Beni y Tarija, la voluntad popular no alcanzó para definir gobernadores en una sola ronda. La normativa electoral es clara: se requiere más del 50% de los votos válidos o, al menos, un 40% con una ventaja de 10 puntos sobre el segundo lugar. Ninguno de los aspirantes en estos departamentos cumplió ambas condiciones.
Así, el escenario queda abierto y competitivo:
En Santa Cruz, la disputa será estrecha. Juan Pablo Velasco (28,58%) y Otto Ritter (27,08%) avanzan a una segunda vuelta marcada por una diferencia mínima y una tendencia ya consolidada.
La Paz presenta un contraste más amplio. Luis Revilla lidera con 20,02%, pero deberá enfrentar a René Yahuasi, quien alcanza el 9,18%, en una contienda que aún deja espacio para la reconfiguración de apoyos.
Chuquisaca perfila una de las batallas más reñidas: Luis Ayllón (34,69%) y Franz García (34%) prácticamente empatan, anticipando un desenlace incierto.
En Oruro, Edgar Sánchez (35,28%) se medirá con Óscar Chambi (11,05%), en una elección donde la distancia inicial podría redefinirse en la segunda ronda.
Beni también irá a balotaje con Tito Egüez (36,56%) frente a Hugo Vargas (20,12%), mientras que en Tarija Adrián Oliva (35,75%) competirá contra María René Soruco (28,41%), en una contienda que promete ser más equilibrada.
En contraste, Cochabamba parece haber definido su rumbo. Leonardo Loza se perfila como ganador en primera vuelta con el 40,17% de los votos y una ventaja superior a los 10 puntos sobre su inmediato perseguidor, Sergio Rodríguez (23,56%). Con más del 94% de las actas computadas, la tendencia es considerada irreversible.
El país entra así en una nueva fase electoral, donde alianzas, estrategias y el voto indeciso serán determinantes para definir el liderazgo regional en seis departamentos clave.