El brote de ébola declarado el pasado 15 de mayo en el este de la República
Democrática del Congo (RDC) provocó la muerte de 5.026 personas.
El Instituto Nacional de Salud Pública reportó 10.351 casos confirmados hasta el momento, lo que sitúa la tasa de letalidad de la epidemia en un 48,6 %.
Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de África advirtieron que cerca del 80 % de los nuevos contagios surgen fuera de la cadena de seguimiento oficial.
Ante este escenario, la Unión Africana y la Organización Mundial de la Salud (OMS) convocaron a una reunión de emergencia para exigir una respuesta internacional coordinada.
La epidemia se convirtió en la segunda más mortífera de la historia a nivel global y está causada por la cepa de Bundibugyo, variante que carece de tratamientos específicos.
Para frenar la propagación, el gobierno congoleño inició una campaña de inmunización con la vacuna Ervebo, mientras la OMS desarrolla ensayos clínicos con dos nuevos biológicos.
El virus cruzó las fronteras del Congo con infecciones registradas en Uganda, Kenia y Nigeria. Asimismo, se notificó un caso confirmado en Francia y se realizaron tres evacuaciones médicas hacia Países Bajos y Alemania de personal afectado en territorio africano.