El Gobierno de Francia elevó a 1.800 la cifra de personas detenidas y a más de 500 el número de agentes heridos tras los violentos disturbios registrados durante las manifestaciones desarrolladas en las principales ciudades del país.
Las movilizaciones convocadas para denunciar el deterioro de la educación pública, el elevado costo de vida y la violencia policial congregaron a 550.000 asistentes según el Ministerio del Interior, mientras que la Confederación General del Trabajo (CGT) estimó la participación
en más de 800.000 personas.
El Ministerio del Interior condenó la acción de grupos vandálicos que atentaron contra edificios públicos, ayuntamientos, prefecturas y comercios locales, dejando un saldo de al menos 615 establecimientos saqueados o dañados según reportes de las cadenas TF1 y LCI.
Únicamente en París se registraron 720 arrestos, derivando en 517 detenciones formales que incluyen a 171 menores de edad y 346 adultos.
El ministro del Interior, Laurent Nuñez, responsabilizó de las agresiones y destrozos a miles de elementos pertenecientes a la ultraderecha e individuos dedicados al pillaje en urbes como París, Marsella, Lyon, Burdeos, Rennes y Estrasburgo.
Ante la gravedad de los hechos, el ministro de Justicia, Gérald Darmanin, instruyó a las fiscalías solicitar prisión preventiva para los implicados en ataques contra las fuerzas de seguridad o la infraestructura pública.
Por su parte, el presidente Emmanuel Macron advirtió que los responsables serán perseguidos y sancionados, confirmando un mensaje a la nación a las 20:00 horas del domingo para abordar la crisis social.