A los 16 años, Valentina Wiñay decidió transformar su entorno creando Soy Warmi, una organización que impulsa los derechos sexuales y reproductivos de jóvenes, con un enfoque especial en comunidades indígenas. Lo que comenzó como una iniciativa juvenil hoy ha alcanzado a más de 40.000 personas, generando espacios de información, diálogo y empoderamiento.
Su impacto trascendió fronteras y la llevó a ser reconocida entre las 50 mejores estudiantes del mundo en el Global Student Prize, uno de los galardones más importantes a nivel internacional. Este logro no solo destaca su liderazgo, sino también la relevancia de su trabajo en temas que aún enfrentan barreras sociales y culturales.
Además de representar a Bolivia en escenarios como Naciones Unidas y colaborar con la Organización Mundial de la Salud, continúa desarrollando proyectos innovadores como KurmiApp, una plataforma que busca acercar información confiable en idiomas originarios. Su historia refleja el poder de una generación joven que no espera el cambio, sino que lo construye.