En medio de un clima de creciente conflictividad en el país, la Central Obrera Boliviana (COB), dirigentes de los Ponchos Rojos y el senador Nilton Condori consolidaron una alianza que marca un punto de quiebre en la relación con el Gobierno. El acuerdo no solo ratifica la continuidad de las movilizaciones, sino que cierra cualquier posibilidad de negociación directa con el Ejecutivo, endureciendo la postura de estos sectores frente a la actual gestión.
El documento firmado establece un compromiso claro: no suscribir acuerdos con el Gobierno y mantenerse movilizados junto a la población hasta lograr la renuncia del presidente Rodrigo Paz. Esta decisión surge en un contexto donde las demandas han dejado de centrarse en temas salariales y se enfocan ahora en el rechazo a un paquete de leyes impulsadas por el Ejecutivo, que los dirigentes consideran una amenaza de privatización de recursos y servicios estratégicos.
Mientras el Gobierno insiste en convocar al diálogo como salida al conflicto, los sectores movilizados refuerzan su narrativa de resistencia y cuestionan la legitimidad de las propuestas oficiales. La alianza, además de profundizar la tensión política, se da en paralelo a una escalada de bloqueos que ya comienza a impactar en el abastecimiento y la dinámica económica del país, configurando un escenario de alta incertidumbre.