Bolivia arranca una nueva semana marcada por la presión social, con múltiples sectores que coinciden en las calles y carreteras en rechazo a las políticas del gobierno de Rodrigo Paz. Desde este lunes, el país enfrenta un escenario de bloqueos, marchas y suspensión de actividades, impulsado principalmente por maestros urbanos y rurales que exigen mejoras salariales, jubilación plena y mayor inversión en educación.
Las medidas se intensifican con la adhesión de organizaciones campesinas, juntas vecinales y sectores afines al evismo, que no solo cuestionan decisiones económicas, sino también leyes recientes que consideran perjudiciales. En La Paz, los bloqueos en puntos estratégicos y la toma de instituciones anticipan jornadas de alta conflictividad, mientras crece el descontento por lo que califican como falta de respuestas del Ejecutivo.
A este escenario se suma una movilización nacional anunciada como la “Marcha por la Vida”, que partirá hacia la sede de gobierno en defensa de la economía popular y en rechazo a un supuesto giro hacia políticas privatizadoras. Con demandas diversas pero un mismo trasfondo de inconformidad, el país entra en días decisivos donde la protesta se convierte en el principal canal de presión frente a un gobierno cada vez más cuestionado.