El expresidente Evo Morales volvió al centro del debate al revelar que una parte importante del Trópico de Cochabamba optó en segunda vuelta por apoyar a Rodrigo Paz y Edmand Lara, no por afinidad política, sino como una estrategia para frenar el avance de Jorge Quiroga. Según su versión, el voto estuvo motivado por el temor a un eventual gobierno con medidas represivas, lo que llevó a sectores sociales a elegir lo que consideraban la opción menos perjudicial.
Las declaraciones surgen en un contexto de cuestionamientos al proceso electoral y al papel de encuestas y medios, que según Morales anticipaban otros resultados. Además, destacó que la figura de Lara influyó en el respaldo al binomio, debido a su imagen vinculada a la denuncia de corrupción, lo que generó cercanía con sectores populares.
Sin embargo, el exmandatario aseguró que ese apoyo circunstancial se transformó rápidamente en desencanto. Desde su perspectiva, el actual gobierno no cumplió sus promesas de austeridad ni de impulso económico, mientras crecen las críticas por supuestos intentos de privatización y reformas que afectarían recursos estratégicos. En ese escenario, Morales advierte que la historia política del país podría estar repitiendo viejos errores, donde decisiones tomadas como “mal menor” terminan generando nuevas crisis y desconfianza social.