El presidente del Estado, Rodrigo Paz, endureció su discurso contra los sectores que optan por los bloqueos y rechazan las mesas de negociación. Aunque evitó mencionar nombres, sus declaraciones apuntaron directamente a la dirigencia de la Central Obrera Boliviana (COB), encabezada por Mario Argollo.
Durante su intervención, Paz cuestionó el rol de algunos líderes sindicales que —según afirmó— administran millonarios recursos provenientes de aportes y retenciones, pero que, pese a ello, se niegan a dialogar con el Gobierno para resolver los conflictos.
“Hay dirigentes que manejan más de 110 millones de bolivianos al año y aun así dicen: ‘yo no voy a dialogar’. ¿Quién les dio el derecho de cerrar la puerta al consenso, cuando su obligación es encontrar soluciones para los bolivianos?”, reprochó el mandatario.
El jefe de Estado planteó además la necesidad de replantear la relación entre el Gobierno y las organizaciones sociales, al considerar que las medidas de presión terminan afectando a toda la población y golpeando especialmente a las regiones más vulnerables.
Paz sostuvo que los bloqueos frenan la producción, limitan el desarrollo económico y profundizan la pobreza en los departamentos donde se aplican. “Mientras más se bloquea, menos oportunidades de crecimiento existen”, afirmó, al remarcar que las regiones con mayores conflictos suelen enfrentar también mayores dificultades económicas.
En ese contexto, el mandatario insistió en que las diferencias políticas y sociales deben resolverse mediante el diálogo y dentro del marco democrático. “Los conflictos no se resuelven paralizando al país, sino debatiendo y construyendo acuerdos en la cancha democrática”, concluyó.