El escenario político nacional se reactiva tras las recientes declaraciones del expresidente Evo Morales, quien, desde el Trópico de Cochabamba, afirmó con contundencia que su facción política retornará al Gobierno. Durante un acto público, el líder del ala "evista" lanzó una consigna que marca la línea estratégica de su movimiento: “Vamos a recuperar el poder político, es cuestión de tiempo”.
En un discurso cargado de proyecciones electorales y políticas, Morales enfatizó que la continuidad de su proyecto trasciende su propia figura. “Con Evo o sin Evo vamos a volver”, sentenció, dejando entrever que la estructura de su organización se prepara para una disputa por el poder a largo plazo, independientemente de las candidaturas específicas.
El exmandatario también aprovechó el espacio para responder a los cuestionamientos sobre sus 14 años de gestión, denunciando supuestos intentos de desinformar a la población y manipular indicadores económicos para confundir a las nuevas generaciones. Ante esto, Morales apeló a la memoria del electorado, asegurando que “la gente no es tonta, es sabia… sabe cuándo reaccionar”.
Estas declaraciones surgen en un momento de alta polarización y reavivan el debate sobre la vigencia del "evismo" y su capacidad de movilización. Mientras sus seguidores interpretan el mensaje como una hoja de ruta para la unidad, sus críticos consideran que se trata de una retórica que profundiza la tensión en el país. Con estas palabras, la pugna por el control del tablero político boliviano entra en una nueva etapa de confrontación discursiva.