El conflicto entre el Gobierno y los transportistas sumó este martes un nuevo intento de acercamiento, en medio de la presión que ejerce el paro en distintas regiones del país. El ministro de Obras Públicas, Servicios y Vivienda, Mauricio Zamora, optó por retomar la iniciativa y lanzó una convocatoria directa al diálogo en La Paz, con la expectativa de destrabar la medida.
A través de una nota enviada a la dirigencia de los choferes, la autoridad propuso instalar la reunión a las 13:00 en la Casa Grande del Pueblo, planteando no solo revisar las demandas pendientes, sino encaminar soluciones concretas que permitan levantar la protesta. El gesto busca reposicionar la negociación como la vía principal para resolver el conflicto.
Zamora insistió en que el Gobierno ya ha dado respuestas a varios de los puntos planteados por el sector y que existe disposición para continuar trabajando de forma coordinada. Sin embargo, el énfasis ahora está en construir una agenda más amplia, que no se limite a atender urgencias, sino que proyecte cambios en el corto, mediano y largo plazo.
En ese sentido, el ministro apeló a la responsabilidad compartida: tanto de los dirigentes como de las bases. Según sostuvo, el momento exige “madurez” para pasar de la confrontación a acuerdos sostenibles que beneficien al conjunto del país.
Como parte de la logística del encuentro, también solicitó a la Confederación Sindical de Choferes la lista de sus representantes, requisito necesario para autorizar su ingreso al edificio gubernamental. Un detalle administrativo que, en el fondo, refleja la intención de ordenar un diálogo que, hasta ahora, ha sido intermitente y tenso.
La jornada, así, se perfila como un punto clave: o abre una puerta de entendimiento o profundiza la incertidumbre en torno al conflicto.