La selección boliviana ya se encuentra en Monterrey, donde comenzará a jugarse su futuro rumbo al Mundial en una serie decisiva que no admite errores. El plantel llegó con la ilusión intacta y la mirada puesta en dar el primer golpe ante Surinam.
El capitán Luis Haquín reflejó el sentir del grupo: confianza, ambición y un objetivo claro. A esto se suma la expectativa por la llegada de los legionarios que completarán el equipo dirigido por Óscar Villegas.
El duelo ante Surinam, programado para el 26 de marzo, será la primera gran prueba. Si Bolivia logra imponerse, tendrá una final anticipada frente a Irak, en un partido que definirá el pase al Mundial. La Verde ya está en territorio mexicano y el sueño empieza a tomar forma.