Una denuncia por un presunto sobreprecio millonario en la compra de barriles de petróleo por parte de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) abrió un nuevo frente de debate en torno a la política energética del país. El señalamiento fue realizado por el exdiputado Tomás Monasterio, quien comparó documentos oficiales suscritos durante la anterior y la actual administración del Gobierno nacional.
De acuerdo con esa revisión, el precio del barril de petróleo puesto en Pocitos habría pasado de 9,10 dólares en 2024, durante la gestión de Luis Arce, a 20,88 dólares bajo la administración de Rodrigo Paz, es decir, más del doble. Una situación similar se registraría en Arica, donde el costo habría subido de 18,41 a 22,88 dólares por barril.
La denuncia generó cuestionamientos inmediatos sobre la transparencia y eficiencia de las compras realizadas por la estatal petrolera. Sin embargo, especialistas del sector energético consultados por CORREO DEL SUR advirtieron que una lectura aislada de los precios puede conducir a conclusiones erróneas.
Según explicaron, el mercado internacional del petróleo está sujeto a múltiples variables que influyen directamente en el precio final, como los costos de transporte, condiciones financieras, estructura de mercado, disponibilidad del producto y plazos de pago. “No se trata de precios comparables en términos simples; el mercado del petróleo cambia constantemente”, señalaron.
En ese sentido, los expertos subrayaron que no es técnicamente válido contrastar contratos firmados con una diferencia de dos años sin considerar el contexto económico y logístico de cada operación. Incluso recordaron que, a mediados de 2024, la empresa Botrading se adjudicó otra licitación con un precio superior a los 20 dólares por barril, lo que reflejaría una tendencia de mercado y no una excepción.
Asimismo, aclararon que la adquisición de petróleo por parte de YPFB se realiza mediante licitaciones públicas, lo que descartaría un favorecimiento directo a la firma Trafigura. En esos procesos, indicaron, participaron otras empresas que ya mantienen relaciones comerciales con la estatal, pero que presentaron ofertas más elevadas o no cumplieron con los requisitos técnicos exigidos.
Finalmente, explicaron que estas licitaciones se convocan de manera periódica precisamente porque las condiciones del mercado petrolero varían de forma constante, lo que obliga a ajustar precios y contratos en función de la coyuntura internacional.