Donald Trump ha encendido una alarma global al amenazar con un arancel del 10% a todos los países que fortalezcan lazos con los BRICS, el bloque que representa la voz emergente del Sur Global. Su advertencia, lanzada desde su red Truth Social, intenta frenar el crecimiento de una alianza que desafía la hegemonía de Estados Unidos.
En medio de la XVII cumbre de los BRICS en Río, los líderes del bloque incluyendo a nuevos miembros y con la participación virtual de Putin mostraron unidad frente a las presiones externas. Aunque evitaron mencionar directamente a EE.UU., expresaron su rechazo a las políticas comerciales unilaterales que distorsionan el mercado global. El mensaje fue claro: el mundo ya no gira en torno a Washington.
El anuncio de Trump no llega solo. Su secretario de Comercio, Howard Lutnick, confirmó que los “aranceles recíprocos” entrarán en vigor el 1 de agosto, luego de expirar una pausa que vence el 9 de julio. La estrategia apunta a doblegar a potenciales socios de los BRICS antes de cerrar acuerdos globales a favor de EE.UU.
La advertencia de Trump no solo busca bloquear el ascenso de las economías emergentes, sino también reinstalar un orden mundial donde Estados Unidos imponga las reglas. Pero con los BRICS hablando cada vez más fuerte, el equilibrio de poder económico parece estar cambiando. Y no todos están dispuestos a retroceder.