Las extensas filas que durante semanas marcaron el abastecimiento de diésel en Bolivia comenzaron a disminuir después de que el Gobierno eliminara por completo la subvención al combustible. Desde el sábado, el litro se comercializa a Bs 17,95, equivalente al precio internacional, y varias estaciones de servicio reportaron una menor presencia de transportistas.
La medida fue anunciada por el presidente Rodrigo Paz, luego de la aprobación de un crédito de $us 1.900 millones del Fondo Monetario Internacional (FMI), cuyo acuerdo contempla la eliminación de los subsidios a los combustibles y acciones para reducir el déficit fiscal hasta 2031. El Gobierno sostiene que el cambio permitirá destinar recursos que antes financiaban la subvención a otras áreas.
El ministro de Hidrocarburos, Marcelo Blanco, afirmó que cerca del 40% del combustible adquirido por el Estado terminaba destinado a actividades ilegales y atribuyó a ese problema parte de las dificultades de abastecimiento. Mientras tanto, el Gobierno anunció medidas para amortiguar el impacto de la decisión, entre ellas el bono PEPE 2 para 2,9 millones de personas y Bs 800 millones en créditos preferenciales dirigidos a transportistas de carga pesada, gremiales, artesanos y comerciantes minoristas.