El ejército de Israel intensificó su expansión y asumió el control de la zona de amortiguación en el sur de Siria, estableciendo diez bases permanentes en las provincias de Quneitra y Daraa y ejecutando incursiones casi diarias que incluyen patrullajes blindados, controles de identidad y detenciones de civiles desde diciembre de 2024, reporó el medio alemán Deutsche Welle.
El colapso del acuerdo histórico y el avance militar
De acuerdo con la publicación, la presencia militar de Israel en territorio sirio experimentó un punto de inflexión profundo tras el colapso del régimen dictatorial de Bashar al Asad.
Las autoridades políticas y militares del Estado hebreo declararon formalmente nulo el acuerdo de retirada firmado en 1974, el cual había mantenido el cese al fuego y la estabilidad supervisada por las Naciones Unidas durante décadas en las zonas fronterizas.
Aprovechando el vacío de poder, las fuerzas armadas cruzaron la línea de separación y ocuparon de forma directa la zona desmilitarizada. Este movimiento inicial dejó atrás el estatus neutral del área de amortiguación y abrió paso a una fase de ocupación de facto que se consolidó rápidamente con un despliegue operativo sostenido en las provincias de Quneitra y Daraa.
La construcción de bases y las incursiones cotidianas
El medio aleman enfatizó que el despliegue temporal anunciado inicialmente por altos funcionarios israelíes se transformó en una infraestructura militar permanente. Informes de la Fuerza de las Naciones Unidas de Observación de la Separación confirmaron la instalación de diez bases militares estratégicas, desde las cuales las tropas proyectan su control hacia el interior de las poblaciones sirias vecinas.
Desde estos puntos fortificados, los soldados israelíes realizan incursiones frecuentes que alteran por completo la dinámica de las comunidades locales. Los operativos diarios comprenden convoyes blindados que transitan por calles pobladas, la instalación repentina de puestos de control en carreteras principales y la revisión exhaustiva de teléfonos y documentos a los civiles.
"Israel detiene a sirios de quienes sospecha que podrían querer causarle daño", afirmó el portavoz del ejército israelí.
Detenciones arbitrarias y tensiones en el campo
Las consecuencias humanas de esta ofensiva militar se reflejan en el incremento de detenciones de ciudadanos sirios, incluyendo agricultores y jóvenes interceptados en sus propias tierras de cultivo cerca de los Altos del Golán.
Si bien la mayoría de los arrestados recuperan la libertad tras breves interrogatorios, los casos prolongados generan profunda zozobra entre las familias locales.
Organizaciones de derechos humanos y expertos internacionales han señalado que el traslado de civiles a prisiones fuera de su territorio y las restricciones severas impuestas en la región fronteriza constituyen graves violaciones al derecho internacional.
Diversas agrupaciones advierten que estas acciones podrían tipificarse como crímenes de guerra debido a la naturaleza unilateral y coercitiva de las operaciones.
Factores geopolíticos y el trasfondo estratégico
El análisis sobre las motivaciones de Israel revela una combinación de factores de seguridad defensiva y ambiciones territoriales de largo plazo.
Por un lado, la desconfianza generalizada hacia el nuevo gobierno establecido en Damasco mantiene a las instituciones de seguridad en un estado permanente de alerta, a pesar de que el liderazgo sirio ha manifestado reiteradamente su intención de evitar conflictos armados.
"El primer factor que impulsa el enfoque de Israel hacia Siria es el trauma colectivo del 7 de octubre, que dejó a la población israelí y las instituciones de seguridad con el temor de que se repita una invasión transfronteriza", aseveró Elizabeth Tsurkov, investigadora principal no residente del New Lines Institute.
Recursos hídricos y control del monte Hermón
Más allá de la contención militar inmediata, estudios recientes de centros especializados apuntan a incentivos geográficos fundamentales vinculados a los recursos naturales. El control de las cimas más elevadas, como el monte Hermón, otorga al ejército israelí una ventaja táctica indiscutible para la vigilancia de las fronteras compartidas con Líbano y Siria.
Asimismo, la ocupación de estas áreas garantiza el dominio directo o indirecto sobre las principales cuencas y fuentes hídricas superficiales de Quneitra y el oeste de Daraa.
En una región árida y altamente disputada, asegurar el acceso al agua representa un componente vital para la estrategia geopolítica a largo plazo del Estado israelí.
El estancamiento diplomático y la supremacía militar
Los esfuerzos diplomáticos orientados a restablecer un marco de seguridad negociado sufrieron un duro revés tras el fracaso de las conversaciones mediadas por Estados Unidos a finales de 2025.
Los contactos posteriores entre diplomáticos sirios e internacionales no lograron detener la espiral de confrontación, culminando en bombardeos aéreos contra infraestructura militar en el norte del país y dejando a las comunidades locales sin margen de maniobra militar frente a la asimetría de fuerzas.
"Siguen por la vía diplomática porque saben muy bien que aquí no tienen ninguna opción militar", expresó H.A. Hellyer, investigador asociado sénior del Royal United Services Institute.
La consolidación militar de Israel en el sur de Siria evidencia un cambio estructural irreversible en las dinámicas fronterizas de la región.
Ante la ruptura de los acuerdos históricos de separación y la total asimetría de fuerzas en el terreno, las poblaciones locales y el gobierno sirio quedan confinados a una frágil vía diplomática, mientras el Estado israelí impone su supremacía estratégica de manera unilateral, reconfigurando de forma permanente el equilibrio geopolítico de la zona.