Cientos de devotos bolivianos, colombianos y peruanos consolidaron la expansión internacional de la fe mariana al celebrar este fin de semana la festividad de la Virgen de Urkupiña en Antofagasta y Calama, Chile, mediante entradas folclóricas y ceremonias dirigidas por pasantes extranjeros para pedir salud y bienestar familiar.
La tradicional festividad en honor a la Virgen de Urkupiña continúa expandiendo sus horizontes más allá de las fronteras bolivianas. En esta ocasión, la devoción cobró fuerza en el norte chileno, donde la celebración congregó a residentes de distintas nacionalidades en una muestra de identidad, cultura y fervor religioso.
Las actividades centrales estuvieron marcadas por celebraciones litúrgicas, música tradicional y entradas folclóricas protagonizadas por conjuntos de residentes bolivianos. Lo que comenzó como un encuentro familiar íntimo de entre 20 y 30 personas ha escalado con los años hasta convocar cerca de 200 invitados y creyentes en suelo chileno.
Uno de los aspectos más destacados de esta edición fue la participación de ciudadanos extranjeros como pasantes de la festividad, reflejando cómo la advocación mariana ha trascendido fronteras culturales. La organización conjunta estuvo integrada por el colombiano Jaime Guell, el peruano Pedro Fernández y el boliviano Asbel Colque, quienes se extienden por un periodo de tres años en el cargo.
"La Virgen es una madre y me recuerda mucho a mi madre, que está en Colombia. Me ha ayudado en momentos difíciles, a superar tristezas y a salir adelante", expresó Guell, quien conoció la devoción a través de su esposa boliviana y añadió que entre sus principales súplicas figuran la salud y la protección familiar frente al difícil panorama vivido tras un terremoto en su país natal.
Por su parte, Pedro Fernández destacó el arraigo y la importancia personal que adquirió la advocación mariana tras asumir la responsabilidad organizativa junto a los demás pasantes de la comunidad.
"La Virgen representa mucho para mí. Es la madre de todos y le tengo mucho cariño porque así nos inculcaron en casa", afirmó el ciudadano peruano.
La colectividad boliviana destacó que la organización de estas actividades busca preservar la identidad cultural en el exterior mientras las agrupaciones folclóricas y los devotos aumentan su participación año tras año.
"Aquí estamos comenzando una actividad que, año tras año, muestra señales de crecimiento, porque son muchos los fieles y devotos de la mamita de Urkupiña", afirmó la gestora cultural Shirley Paredes.
La expansión de la festividad también se replicó en la localidad de Calama, donde una concurrida entrada folclórica integrada por conjuntos de residentes bolivianos confirmó que las raíces culturales y la devoción mariana se fortalecen cada vez más en el vecino país.