La madrugada de este sábado, el Gobierno declaró Estado de excepción a nivel nacional mediante decreto supremo, en medio de más de 50 días de bloqueos y conflictos. La medida establece una serie de restricciones obligatorias con el objetivo de restablecer el orden, garantizar el abastecimiento y recuperar el libre tránsito en todo el país.
1. Se prohíbe promover, ejecutar o apoyar actos de violencia, presión o intimidación para obligar a personas a participar en bloqueos o movilizaciones.
2. Queda restringido obstaculizar el transporte y la distribución de alimentos, combustibles, medicamentos y otros insumos esenciales.
3. Se garantiza el libre tránsito de ambulancias, servicios de emergencia y transporte de bienes básicos.
4. Está prohibido dañar o interferir en infraestructura pública, servicios básicos, telecomunicaciones y activos estratégicos del Estado.
5. No se permite portar ni utilizar explosivos, materiales inflamables o elementos que generen riesgo para la población.
6. Se deben respetar los perímetros de seguridad establecidos por las autoridades para proteger a la ciudadanía y los servicios esenciales.
La aplicación de estas medidas marca un endurecimiento en la respuesta estatal frente a la crisis, con la intención de restituir la normalidad y evitar mayores afectaciones a la población, en un contexto donde el conflicto ya impacta directamente en la economía y la vida diaria de los bolivianos.