La escasez de diésel comienza a sentirse con más fuerza en distintas regiones del país, donde estaciones de servicio advierten que apenas operan con una fracción de su capacidad. Desde el sector denuncian incumplimientos en las entregas comprometidas, lo que limita la distribución y golpea especialmente a actividades productivas como la agropecuaria.
Mientras los surtidores aseguran que no reciben respuestas claras ni soluciones inmediatas, la estatal petrolera atribuye el problema a factores externos. Más de mil cisternas con combustible permanecen retenidas en carreteras debido a los bloqueos, lo que impide el abastecimiento normal en plantas clave y retrasa la llegada del carburante a los centros urbanos.
La situación ya genera largas filas en estaciones de servicio y medidas de control más estrictas. En Cochabamba, autoridades suspendieron temporalmente decenas de placas por detectar carguíos irregulares, en un intento por evitar el acaparamiento y garantizar un suministro más equitativo en medio de la crisis.