El país ingresó este jueves en un feriado nacional por Corpus Christi que se extiende al viernes mediante decreto, sumando cuatro jornadas consecutivas de asueto junto al sábado 6 y domingo 7 de junio en medio de un conflicto social que cumple 35 días de movilizaciones.
Respaldado en los Decretos Supremos N.º 2750 y N.º 5521, que establecieron ambos días de asueto, el Ministerio de Trabajo, Empleo y Previsión Social ratificó, mediante el Comunicado DGTHSO-026/2026, la obligatoriedad de esta disposición para instituciones públicas, empresas privadas y trabajadores en todo el territorio nacional, conforme al artículo 48 de la Constitución Política del Estado. Pese a la disposición de descanso, la paralización de rutas impone una realidad mucho más dura para la población.
La Administradora Boliviana de Carreteras (ABC) registró al menos 84 puntos de bloqueo en seis departamentos, con Cochabamba a la cabeza con 25 cortes, seguida por La Paz con 20, Potosí con 15 y otros 24 puntos de presión distribuidos entre los departamentos de Oruro, Chuquisaca y Tarija. Aunque en sectores como Senkata se permitió el paso temporal de cisternas, la red vial nacional permanece afectada, impidiendo el tránsito regular de transporte interdepartamental y la carga de suministros.
El impacto de las movilizaciones, cuyo eje central radica en la exigencia de renuncia del presidente Rodrigo Paz, paralizó el sector productivo y turístico. Este último reporta cancelaciones masivas y pérdidas millonarias durante el fin de semana largo, al quedar los destinos inaccesibles por los bloqueos.
"Es muy difícil hablar de turismo cuando tienes un país que se está hundiendo", afirmó Jorge Vaca, presidente de la Cámara Hotelera de Santa Cruz.
Ante la prolongación de las medidas de presión y la falta de soluciones inmediatas, diversos sectores advirtieron sobre la insostenibilidad de la situación económica actual, enfatizando la necesidad de tomar decisiones urgentes para resolver el conflicto.