Las primeras investigaciones sobre los violentos enfrentamientos registrados el pasado sábado en la carretera El Alto-Oruro han dado un giro clave. El comandante general de la Policía, Mirko Sokol, informó que el disparo que terminó con la vida de un joven de 24 años en la zona de Vilaque provino del lado contrario a la posición que ocupaban las fuerzas del orden.
Según el jefe policial, los datos preliminares del análisis forense determinaron la trayectoria de la bala en función de los orificios de entrada y salida del proyectil, lo que desmarcaría a los uniformados de la autoría del disparo. Sokol enfatizó que ningún efectivo policial o militar cuenta con autorización para portar armamento letal en operativos de mantenimiento del orden público, detallando que el personal es sometido a controles estrictos de armamento antes de salir a intervenir.
La víctima, identificada como Víctor C., falleció por un impacto de bala el pasado 23 de mayo, en medio de un operativo de desbloqueo destinado a habilitar un corredor humanitario en el altiplano paceño. El caso ya está siendo investigado formalmente bajo el presunto delito de homicidio por el Ministerio Público, respaldado por el certificado forense que ratifica la causa del deceso.
Por su parte, el vocero presidencial, José Luis Gálvez, respaldó la versión policial al asegurar que el operativo se ejecutó bajo la estricta instrucción de que los efectivos solo portaran gases lacrimógenos con fines disuasivos. Gálvez afirmó que existen registros en imágenes que demuestran la disciplina de la formación oficial y exigió una investigación profunda para identificar y sancionar a los verdaderos responsables. El operativo del fin de semana tuvo que ser suspendido tras registrarse fuertes ataques con piedras y dinamita en sectores como Copata.