Tras una jornada de alta tensión en el centro de La Paz, marcada por enfrentamientos entre cooperativistas mineros y efectivos policiales, el Gobierno logró instalar una mesa de diálogo que se prolongó por cerca de 12 horas, desde la tarde del jueves hasta la madrugada de este viernes.
En la negociación participaron autoridades del área económica y representantes de la Federación Nacional de Cooperativas Mineras (Fencomin), quienes pusieron sobre la mesa demandas vinculadas al abastecimiento de combustible, el acceso y control de material explosivo, además de dificultades en el transporte, temas que habían escalado el conflicto en los últimos días.
Mientras se desarrollaba el diálogo, en las calles cercanas a la plaza Murillo se registraron disturbios que dejaron personas heridas y varios arrestados, evidenciando la presión del sector movilizado y la complejidad del escenario en el que se instaló la negociación.
Finalmente, ambas partes alcanzaron acuerdos que permitieron suspender las movilizaciones y abrir el compromiso de continuar con mesas técnicas para dar seguimiento a las demandas. Desde el Gobierno se remarcó que el proceso permitió identificar a sectores dispuestos al consenso, aunque también se advirtió sobre grupos que mantienen posturas más radicales.