En medio de largas filas y creciente preocupación por el abastecimiento, la estatal Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) decidió acelerar el paso. Este lunes, su presidente, Sebastián Daroca, anunció el despacho de más de 4,3 millones de litros de combustibles líquidos, en un esfuerzo por aliviar la presión en las estaciones de servicio, donde la demanda —sobre todo de diésel— ha puesto a prueba la paciencia de conductores y transportistas.
Desde la planta de Senkata, uno de los principales centros de distribución del país, comenzó a fluir el suministro desde primeras horas de la mañana. Más de 2,1 millones de litros de diésel y cerca de 2,25 millones de gasolina Especial Plus salieron con destino a surtidores, grandes consumidores y distintos puntos del departamento de La Paz, incluyendo la ciudad de El Alto.
La medida no llega de forma aislada. Es la respuesta inmediata a días de tensión y movilizaciones lideradas por el sector del transporte, que exigía soluciones ante la escasez. El reciente acuerdo con la Cámara Departamental de Transporte de La Paz marcó un punto de inflexión y abrió paso a este incremento en los volúmenes de despacho.
Daroca aseguró que la estrategia no solo apunta a cubrir la demanda, sino a superarla temporalmente para reducir las filas. A esto se suma la llegada de nuevos cargamentos en tránsito desde puertos como Mejillones, Iquique y Mollendo, lo que refuerza la expectativa de una normalización progresiva en el suministro.
Así, entre cisternas en movimiento y estaciones que buscan recuperar la calma, el desafío ahora es sostener el flujo y devolver la confianza a los usuarios en los próximos días.