La reciente desregulación del precio de la leche en Bolivia ha traído consigo un alivio parcial para los productores, aunque también deja al descubierto la fragilidad del sector lechero. Según explicó el presidente de la Asociación de Criadores de Razas Holstein de Bolivia (Acrhobol), Mario Mercado, el valor de la leche cruda registró un incremento del 22,2%, alcanzando aproximadamente los 5,50 bolivianos por litro, incluyendo los bonos por calidad.
Hasta hace poco, los productores recibían alrededor de 4,50 bolivianos por litro, una cifra que, en palabras de Mercado, resultaba insostenible frente al constante aumento de los costos de producción. El encarecimiento de insumos clave como los granos, los derivados de la soya y, especialmente, el combustible —tras el levantamiento de la subvención estatal— ha presionado fuertemente la rentabilidad de las granjas lecheras.
Sin embargo, el ajuste en el precio no ha sido suficiente para revertir la crisis. Mercado advierte que numerosas explotaciones ya han cerrado y que la tendencia podría continuar si no se logra un nivel de precios que garantice la sostenibilidad de la actividad. El sector, golpeado por costos crecientes y márgenes reducidos, enfrenta un escenario incierto.
En este nuevo contexto, el dirigente considera que mantener el precio de la leche bajo regulación ya no era viable, especialmente cuando el resto de la economía opera bajo lógicas de mercado. Ahora, afirma, el desafío es adaptarse a un sistema de libre oferta y demanda que permita encontrar un equilibrio real, aunque ese camino aún esté lejos de asegurar estabilidad para los productores.