La presión sobre los centros de salud en Santa Cruz de la Sierra no da tregua. Pacientes con cuadros respiratorios complicados continúan llegando a diario, varios de ellos en estado crítico, en medio de un brote de influenza que ya ha cobrado decenas de vidas en los primeros meses del año.
En salas de emergencia y observación, el flujo constante de enfermos especialmente niños y adultos mayores mantiene al personal médico en alerta permanente. Aunque algunos especialistas consideran que el pico de contagios podría estar cediendo, la demanda hospitalaria sigue siendo alta y evidencia la fragilidad del sistema ante este tipo de brotes.
Frente a este panorama, las autoridades sanitarias insisten en la vacunación como la principal herramienta para contener la enfermedad. Con miles de casos confirmados en el departamento, el desafío no solo es reducir los contagios, sino evitar que más pacientes lleguen a etapas graves que saturen aún más los hospitales.