El Gobierno proyecta poner fin a las restricciones para retirar dólares del sistema financiero a partir de septiembre, en un intento por cerrar un ciclo marcado por la escasez de divisas y la desconfianza de los ahorristas. La medida busca garantizar el acceso total a los depósitos en moneda extranjera, luego de meses en los que el retiro estuvo limitado e incluso fue calificado por algunos sectores como un “corralito”.
Como paso previo, desde enero se habilitó la devolución parcial de ahorros de hasta mil dólares, mientras se diseñaban mecanismos más amplios. Según las autoridades, el comportamiento de los usuarios ha sido una señal clave: pese a tener la opción de retirar fondos, gran parte de los clientes optó por mantener su dinero en los bancos, lo que es interpretado como un indicio de recuperación de la confianza.
El plan oficial también incluye mayor flexibilidad en el uso de tarjetas para transacciones internacionales y un flujo más ordenado de divisas dentro del sistema. El Ejecutivo sostiene que actualmente existen dólares suficientes para cubrir la demanda y que la estabilidad del tipo de cambio en los últimos meses respalda esta transición hacia una normalización financiera.