Bolivia se prepara para un nuevo fin de semana largo marcado por el feriado de Viernes Santo, que se suma al descanso habitual del sábado y domingo. Este periodo representa una pausa significativa en la rutina laboral y abre la posibilidad de movilización en todo el país.
La fecha no solo tiene un peso religioso, con actividades como misas, procesiones y representaciones, sino que también se convierte en un momento clave para el turismo interno. Familias y viajeros aprovechan estos días para trasladarse a distintos destinos donde la fe y la cultura se mezclan con tradiciones locales.
Además, este feriado forma parte de un calendario que en 2026 contempla varios descansos extendidos con el objetivo de dinamizar la economía. Así, Semana Santa se posiciona como uno de los primeros motores del año para el movimiento turístico y comercial en Bolivia.