Sebastián Enrique Marset Cabrera, uruguayo de 34 años, compareció por primera vez ante un tribunal federal en Alexandria, Virginia, tras su traslado desde Bolivia. En esta audiencia inicial ante la Fiscalía del Distrito Este de Virginia, se le notificaron formalmente los cargos por conspiración para el lavado de dinero vinculados a una red de narcotráfico de gran escala.
Las autoridades estadounidenses identifican a Marset como el líder de una organización criminal con base de operaciones en Bolivia, Paraguay, Uruguay y Brasil. Según las investigaciones, esta estructura coordinaba el envío de cargamentos de hasta 10 toneladas de cocaína hacia puertos clave en Europa, principalmente en los Países Bajos, Bélgica y Portugal.
La justicia de Estados Unidos ha planteado una posible condena de hasta 20 años de prisión. El rigor de la sentencia final, que será dictada por un juez federal de distrito basándose en las pautas federales, dependerá en gran medida de la disposición del procesado para confesar y colaborar con el desmantelamiento de la estructura financiera y logística de su organización.
El proceso judicial está siendo liderado por los fiscales federales adjuntos Anthony T. Aminoff y Catherine Rosenberg. Esta etapa marca un hito en la persecución de uno de los objetivos más buscados de la región, enfocándose ahora en la desarticulación total de los flujos de capitales ilícitos que sostenían sus operaciones transcontinentales.