En un encuentro estratégico con su homólogo boliviano, Rodrigo Paz, el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, reafirmó que la unión de los países sudamericanos es un imperativo histórico fundamental para el desarrollo económico, desmarcando el proceso de cualquier tinte ideológico.
Durante la reunión, ambos mandatarios coincidieron en que el fortalecimiento de los lazos regionales es la única vía para enfrentar un contexto internacional cada vez más competitivo. Lula enfatizó que ningún país de la región podrá prosperar de manera aislada y que solo una América del Sur integrada logrará posicionarse con fuerza en la política y economía global.
Uno de los puntos clave del encuentro fue el impulso a la infraestructura logística. Se planteó la creación de un acuerdo tripartito junto a Paraguay para mejorar la navegabilidad de la hidrovía Paraguay-Paraná. Este proyecto incluye obras de dragado y señalización en el canal Tamengo para optimizar la conexión de la laguna Cáceres con territorio brasileño, facilitando así una salida fluvial estratégica para Bolivia hacia el océano Atlántico.
Asimismo, el mandatario brasileño celebró la incorporación de Bolivia al Mercosur, calificándola como un paso esencial para robustecer al bloque frente a la inestabilidad de los mercados internacionales. Según Lula, esta adhesión amplía el alcance del organismo y consolida a la región como un actor de peso en el continente.
Finalmente, el presidente de Brasil hizo un llamado a la cooperación sin "amarras ideológicas" ni violencia, proyectando una ruta hacia una América Latina pacífica y próspera basada en el trabajo conjunto.