El presidente Rodrigo Paz Pereira ordenó este lunes el resguardo militar de las instalaciones estratégicas de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos tras denunciar un presunto sabotaje vinculado a la calidad de la gasolina. La medida busca, según afirmó, proteger la infraestructura energética y garantizar el abastecimiento.
El mandatario sostuvo que las fallas detectadas en el combustible no fueron un error técnico, sino un acto deliberado, por lo que instruyó la intervención inmediata de las Fuerzas Armadas en plantas y centros de distribución. Además, anunció que desde este martes se incorporarán aditivos estabilizantes y antioxidantes para mejorar la calidad del carburante y reforzar los controles en la cadena de producción.
En paralelo, el Ejecutivo habilitó un mecanismo para que los propietarios de vehículos afectados puedan registrar sus casos a través del B-Sisa, el SOAT y el Segip, con el objetivo de canalizar eventuales compensaciones. El Gobierno aseguró que las medidas apuntan a blindar la seguridad energética y evitar nuevos incidentes.