Bolivia cerró la gestión 2025 con una fuerte contracción en sus exportaciones de gas natural, uno de los pilares históricos de ingreso de divisas. Según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), las ventas externas del hidrocarburo cayeron en más de 500 millones de dólares respecto a 2024, consolidando una tendencia descendente que impacta directamente en las finanzas públicas.
El informe oficial revela que los envíos de gas alcanzaron los 1.076,8 millones de dólares en 2025, frente a los 1.614,7 millones del año anterior, lo que representa una reducción cercana al 33%. La baja está vinculada principalmente a la disminución de la producción, un problema estructural que arrastra el sector desde hace varios años.
Desde el ámbito gubernamental se reconoce que la crisis responde a una falta de planificación de largo plazo. Autoridades del área de Hidrocarburos han advertido que durante casi dos décadas se priorizó la explotación de los campos existentes sin una inversión sostenida en exploración, lo que hoy se traduce en menores volúmenes disponibles para exportación.
En paralelo al escenario adverso, Bolivia busca reactivar su agenda energética regional. Tras recientes acercamientos entre los gobiernos de Bolivia y Brasil, se anunció la realización de reuniones técnicas para retomar una cooperación estratégica en el sector gasífero, con la expectativa de abrir nuevas oportunidades y frenar el deterioro de una industria clave para la economía nacional