Bolivia está ante una oportunidad histórica gracias a un aumento inédito en el precio de los minerales, con el oro superando los $5.000 la onza troy. Según el analista Héctor Córdova, el país podría recibir más de 16.000 millones de dólares anuales, una cifra impresionante que triplica los ingresos generados por el gas en su mejor época.
Esta bonanza global abarca también a la plata, el estaño y el zinc, permitiendo que la minería se convierta en el nuevo motor de la economía nacional. Si la producción se mantiene estable, el flujo de dinero proyectado marcaría un hito sin precedentes para el desarrollo de Bolivia.
Sin embargo, el éxito de este "milagro minero" depende de superar el obstáculo del tipo de cambio. La brecha entre el dólar oficial y el paralelo está provocando que muchas divisas no ingresen al país, por lo que, si no se estabiliza el mercado cambiario, Bolivia corre el riesgo de perder esta oportunidad de oro.