Rusia y Ucrania celebraron en Abu Dabi la primera ronda de negociaciones tripartitas con mediación de Estados Unidos para discutir posibles criterios que permitan poner fin a la guerra. Ambas partes calificaron las conversaciones como constructivas, aunque evitaron revelar detalles concretos sobre los avances logrados.
El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, destacó que el foco principal del diálogo fue definir las condiciones para terminar el conflicto. Desde la parte rusa, se reconocieron “resultados” tras casi tres horas de reuniones a puerta cerrada, pero sin precisar su contenido.
Las delegaciones acordaron que una nueva ronda de negociaciones podría celebrarse la próxima semana, una vez que los negociadores informen a sus respectivos líderes y coordinen los próximos pasos del proceso diplomático.
El mayor obstáculo sigue siendo el control del Donbás. Rusia exige la retirada del ejército ucraniano de la región, mientras que Ucrania aún mantiene el control de parte de Donetsk. Moscú estaría dispuesta a consolidar su dominio sobre Donetsk y Lugansk y congelar el frente en Zaporiyia y Jersón.
Entre las propuestas exploradas figura la creación de una zona desmilitarizada en parte del Donbás o incluso una zona económica especial, como posibles fórmulas alternativas para facilitar un acuerdo.
Otro punto clave es el de las garantías de seguridad para Ucrania. Kiev pide compromisos firmes de Estados Unidos y Europa en caso de una nueva invasión, pero Washington descarta el ingreso ucraniano en la OTAN y el despliegue de tropas, mientras Rusia rechaza la presencia militar europea en Ucrania.
Pese a los contactos diplomáticos, la guerra continúa. Rusia admitió ataques masivos contra infraestructuras energéticas ucranianas, mientras Zelenski pedía más sistemas de defensa antiaérea tras un bombardeo con misiles y drones en Kiev. Además, se reportaron víctimas civiles en ataques con drones en la región de Jersón.