El vicepresidente Edmand Lara sacudió el escenario político este sábado con graves revelaciones sobre el caso "narcomaletas", asegurando que existe una red de encubrimiento que protege a figuras de alto nivel.
Bajo la contundente advertencia de que "si Laura Rojas habla, muchos van a caer", Lara cuestionó la falta de controles aeroportuarios hacia la exdiputada y sugirió que el actual gerente de Boliviana de Aviación (BOA), Juan José Galvarro —quien fuera cónyuge de la implicada—, tendría un interés directo en mantener el caso bajo reserva.
De acuerdo con la versión del Vicepresidente, Rojas ingresó al país en un vuelo chárter privado junto a un ciudadano uruguayo-estadounidense identificado como Gabriel Guliano, quien abandonó Bolivia rumbo a Paraguay poco después sin que se activara su búsqueda.
Lara detalló minuciosamente el operativo logístico, mencionando el número de placa de un micro que trasladó las maletas bajo la escolta de motociclistas de seguridad privada. Según su denuncia, el cargamento —que contenía droga y armas de grueso calibre— fue hallado en un inmueble vinculado al juez Eber Ceballos, quien ya ha sido aprehendido tras presentarse a declarar.
El dignatario fue enfático al criticar la supuesta permisividad del Gobierno y la justicia, cuestionando por qué, a diferencia del juez Ceballos, Laura Rojas permanece en libertad.
Además, Lara apuntó hacia un posible financiamiento político, indicando que se investigan presuntos aportes a la campaña de la exdiputada. Concluyó haciendo un llamado al Ministerio Público y a la ciudadanía para garantizar la transparencia en una investigación que, según sus palabras, amenaza con desmoronar estructuras de poder si se llega al fondo de la verdad.