El intento de habilitar una ruta clave entre La Paz y Oruro terminó en una jornada marcada por explosiones, enfrentamientos y retrocesos. Un operativo policial y militar, desplegado con decenas de vehículos para garantizar el paso de alimentos, combustible y suministros médicos, no logró avanzar ante la resistencia de grupos movilizados.
La carretera, bloqueada con piedras, tierra y escombros, se convirtió en un escenario de confrontación directa. Dinamitazos y ataques con piedras obligaron a frenar el operativo en varios puntos críticos, especialmente en Vilaque, donde la intensidad de la violencia obligó al repliegue de las fuerzas del orden.
Mientras se reportaban daños a infraestructuras y nuevos focos de conflicto en distintas zonas, también circularon versiones falsas sobre hechos más graves, como la quema de un vehículo militar, que fueron desmentidas por las autoridades.
En paralelo, la tensión alcanzó a altas esferas del Gobierno, tras reportes de una presunta emboscada contra el ministro de Obras Públicas, quien finalmente logró retornar a La Paz por rutas alternas. En medio de este escenario, se espera que el diálogo convocado por el Ejecutivo sea el próximo intento por destrabar un conflicto que mantiene aisladas a miles de personas y bloquea el flujo de insumos esenciales.