Irán y Estados Unidos entran en un compás de espera tras semanas de tensión, con el inicio de negociaciones que se extenderán por al menos dos semanas y que buscan frenar el conflicto sin garantías aún de un desenlace definitivo. La decisión surge luego de que el presidente Donald Trump suspendiera una ofensiva militar a gran escala, apostando por un acuerdo que permita avanzar hacia una paz duradera.
Como parte de este escenario, Irán anunció que permitirá el tránsito controlado de embarcaciones por el estratégico estrecho de Ormuz, una medida que busca reducir la presión internacional y dar señales de apertura durante el proceso de diálogo. Sin embargo, desde Teherán dejan claro que esto no implica el fin de la guerra, sino una fase condicionada al éxito de las conversaciones.
El acercamiento entre ambas partes contó con la mediación del primer ministro pakistaní Shehbaz Sharif, quien facilitó el entendimiento inicial. Mientras tanto, Washington evalúa una propuesta iraní que incluiría varios puntos para un eventual acuerdo, en un momento en que el conflicto parece inclinarse más hacia la diplomacia que hacia la confrontación directa.