En medio de observaciones sobre la calidad de la gasolina y el creciente volumen de importaciones, Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos activó un plan integral para reforzar la supervisión en toda la cadena de suministro. La estatal incrementó los análisis técnicos desde el origen del producto en plantas internacionales hasta su descarga en territorio nacional, exigiendo certificaciones más rigurosas y verificaciones adicionales para garantizar que el combustible cumpla estándares superiores a los establecidos por norma.
El paquete también contempla la limpieza programada de tanques de almacenamiento y la incorporación de aditivos especializados para mejorar la estabilidad de la gasolina, reducir la oxidación y evitar la formación de residuos. Con estas acciones, la petrolera busca recuperar la confianza del mercado interno y asegurar que el producto que llega a los surtidores mantenga condiciones óptimas.
En paralelo, YPFB apunta a una estrategia de fondo: sustituir gradualmente la importación de combustibles terminados por la compra de crudo para procesarlo en el país. Actualmente, sus refinerías operan alrededor del 30% de su capacidad instalada, pese a que podrían cubrir hasta el 80% de la demanda nacional. La meta es reactivar la producción interna y revertir una dependencia externa que en los últimos años pasó del 20% al 60%.