El costo de reparar un vehículo por problemas relacionados con la calidad del combustible puede variar desde 500 hasta 1.000 bolivianos en autos antiguos o de gama media. Sin embargo, para los propietarios de vehículos de alta gama, los gastos pueden dispararse hasta los 15.000 dólares, e incluso más, cuando el motor queda inutilizado.
Mecánicos de distintas ciudades del país reportan desde hace meses un aumento preocupante de fallas en sistemas de alimentación de combustible, bombas, inyectores y filtros obstruidos. Los daños son especialmente graves en los autos modernos, cuyos motores trabajan a presiones diez veces mayores que los convencionales, lo que hace que cualquier impureza en el carburante pueda rayar cilindros, romper anillas o dañar pistones.
En talleres como ACB, en Sucre, el gerente Agustín Cosulich asegura que el número de vehículos afectados se ha duplicado en las últimas semanas. “En autos de gama media, los costos de reparación van de 1.000 a 2.000 bolivianos por bombas o válvulas eléctricas. Pero en vehículos de alta gama hemos visto motores que requieren un cambio completo, con gastos que alcanzan entre 10.000 y 15.000 dólares”, detalla.
Luis Velasco, propietario del taller VelMotor, confirma que los inyectores y las bombas de gasolina representan los mayores costos de mantenimiento. “Dos de cada diez clientes llegan con problemas directamente vinculados al combustible”, indica, y añade que casos que antes se presentaban cinco veces al año ahora ocurren cuatro veces al mes.
El gerente del taller Rodríguez, Eduardo Rodríguez, apunta a problemas de potencia y arranque en vehículos modernos: “El auto falla, pierde fuerza y, generalmente, es por el combustible. Hemos visto un aumento del 80% en este tipo de reparaciones”.
Factores detrás del problema
Mecánicos coinciden en que las fallas se deben a tres factores principales: suciedad en la gasolina que obstruye filtros e inyectores, bajo octanaje que genera desgaste prematuro y el uso de etanol en vehículos no adaptados. Los autos modernos requieren combustibles de 102 a 108 octanos, mientras que el combustible subvencionado que se vende en Bolivia tiene en teoría 85 octanos.
Cosulich advierte que la situación se agrava en provincias, donde los depósitos de surtidores reciben menor control y mantenimiento. “Muchos vehículos llenan sus tanques en lugares con gasolina contaminada. Incluso los usuarios, ante largas colas, compran donde pueden, sin considerar la calidad”, explica.
Consecuencias y recomendaciones
- Vehículos antiguos: problemas en la alimentación de combustible, filtros saturados e inyectores defectuosos.
- Gama media: desgaste prematuro de componentes.
- Alta gama: fallas graves en bombas de combustible y motores, con costos de reparación extremadamente altos.
Los expertos recomiendan escanear periódicamente el quemado del combustible en vehículos modernos para evitar reparaciones costosas y prematuras. “No nos gusta como mecánicos ver tanto dinero y esfuerzo invertido para que un vehículo dure poco tiempo”, lamenta Cosulich.
Mientras transportistas y propietarios continúan protestando en Santa Cruz y La Paz, la Agencia Nacional de Hidrocarburos asegura que el combustible despachado cumple con los parámetros de calidad y ha iniciado inspecciones. Sin embargo, la escasez de carburantes y el incremento en el costo de repuestos debido a la falta de divisas agravan la situación.
La preocupación crece también entre las casas importadoras de vehículos, que observan con atención los daños recurrentes en autos de gama media y alta, y advierten que la solución podría pasar por importar combustibles de mayor octanaje, aunque a un costo más elevado.